jueves, 20 de agosto de 2026

El Centro de Identificación Aeroespacial de la Fuerza Aérea (CIAE) continuará con un nuevo director

En una comunicación con RIO54, el Comodoro Rubén Lianza manifestó que ha dejado de dirigir el CIAE, en principio por haber expirado los términos de su contratación pero, ante todo, se imponía una merecida pausa tras 12 años de ininterrumpida labor en el Edificio Cóndor.


No obstante ese alejamiento, Lianza continuará participando en importantes eventos relacionados con la actividad aeroespacial argentina.


Adelantó también que a partir de ahora el CIAE proseguirá sus actividades sin cambios metodológicos, interinamente a cargo del Comodoro Matías Oréfice, director de la recientemente creada Dirección de Asuntos Espaciales (DAE), continuando con el mismo equipo de colaboradores.


El CIAE -surgido en el año 2011 inicialmente con el nombre de CEFAE (Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales)- es una dependencia de la Fuerza Aérea Argentina que tiene por fin lograr la identificación de los fenómenos aeroespaciales que los ciudadanos reportan y las conclusiones obtenidas se presentan en informes anuales. El último informe corresponde a los avistamientos del año 2025 y al igual que los precedentes puede descargarse directamente de la web de la FAA.


Ahora el CIAE pasó a depender de la flamante Dirección de Asuntos Espaciales de la Dirección General de Planes, Programas y Presupuesto de la FAA, que se halla enmarcada dentro del Plan Espacial de la FAA y “es contribuyente al Plan Espacial Nacional”, según resaltó el Comodoro Oréfice en una reciente disertación, agregando que entre sus prioridades se encuentran “el desarrollo de la vigilancia espacial; la protección de los medios espaciales; la formación de capital humano especializado; el refuerzo de la soberanía tecnológica en el segmento de lanzadores, y la cooperación tecnológica y académica con organismos nacionales e internacionales.



   

viernes, 7 de agosto de 2026

RIO54 DE AGOSTO: Una pregunta inquietante ¿CUÁNTOS AÑOS DEBERÍA VIVIR UN SER HUMANO?




En las horas finales de un jueves invernal con mucho frío y fuertes tormentas, el Café Ufológico RIO54 realizó su encuentro de agosto compartiendo interesantes charlas al calor de la amistad compartida.


Con la habitual coordinación de Mario Lupo y Rubén Morales, participaron en esta reunión Federico Ceriani, Karina López, Alejandro Merel, Jorge Camarassa, Hugo Sampayo, Horacio Sorbaro, Javier Stagnaro, Laura Fernández, David Altheim, Silvana, Rubén Calabrese, Graciela Salinas, Mauro Scarinci, Luis Serrano, Elizabeth Nardini y Elías Pesaj.


Los coordinadores dieron la bienvenida al grupo de valientes que se dio cita en ese tan desapacible día, eventualidad que pone en valor la importancia del Café Ufológico como espacio de encuentro, lo que a continuación invitó a evocar los distintos cafés ufológicos que tienen una actividad creciente en distintos puntos del país y del exterior.


Remarcaron además el clima de respeto y amistad que caracteriza a las reuniones presenciales, cualidades positivas que con facilidad se pierden cuando los mismos participantes debaten en los medios virtuales.


Jorge Camarassa nos condujo a los laberínticos relatos de los mitos antiguos y las comprobaciones documentadas a través de la astroarqueología, comenzando con la historia de Odiseo y la legendaria ciudad de Troya, para luego internarse en los orígenes históricos de los principales libros religiosos.


Luego Elías Pesaj, con sus sólidos conocimientos de textos bíblicos y cábala hebrea, se refirió al Libro de Enoch, que habla del linaje de Matusalén - Lamec - Noé, referido también en diferentes textos religiosos antiguos, incluidos los escritos etíopes y los rollos del Mar Muerto.


Esa mitología hebrea nos habla de antiguas generaciones humanas dotadas de “longevidad extrema”, por caso Matusalén vivió mil años… 


Ahora bien, en 2019 el Instituto de Ciencia Weizmann de Israel en conjunto con un laboratorio alemán descubrieron una secuencia genética regenerativa que curiosamente permanece inactivada en el genoma humano, cuya activación permitiría la renovación y rejuvenecimiento de las células. Tal es así que los científicos las denominaron derechamente “células Matusalén”.


Lo verdaderamente perturbador es que este revolucionario avance científico viene a confirmar los relatos mitológicos que hablan de una intervención externa por parte de los Elohim, una suerte de manipulación genética realizada por unos seres difíciles de definir pero próximos a lo divino, cercanos al Tao de los chinos, a eso que no tiene principio ni fin, a lo que no nace ni muere.


Tal intervención genética -prosiguió exponiendo Elías- se conecta con el “sistema de control” postulado por el Dr.Jacques Vallée, cuya finalidad directa sería reducir la expectativa de vida humana al actual máximo de 120 años para tener mejor controlada la especie, es decir, por si no quedó claro, a nuestra especie…


Como si algo faltara, Mauro Scarinci, por su parte, hizo una síntesis fundamentada en la filosofía del pensador sloveno Slavoj Zizek.


Y esos temas tan profundos, sombríos e inquietantes fueron solo parte de lo conversado espontáneamente en una reunión celebrada en el piso alto de una pizzería del barrio de Caballito, durante una típica noche invernal porteña, de esas en las que el frío y la humedad traspasan el cuerpo.


La próxima reunión será el próximo jueves 3 de septiembre a las 18,30, como siempre en La Guitarrita, Av. La Plata 225, CABA. Agradecemos a su personal la amable atención dispensada.


IMPORTANTE: No se cobra honorario pero ES NECESARIA UNA CONSUMICIÓN por persona, como corresponde a cualquier local gastronómico. 


¡Te esperamos!